La mirada de Darín

agosto 16, 2010

El actor argentino, Ricardo Darín visitó nuestro país como invitado de honor de El Festival de Lima, 14 Encuentro Latinoamericano de Cine. Y además de ser homenajeado por su trayectoria en la industria, se dio tiempo para conversar con el público peruano.

Darín, siente que es un poco inprudente de su parte, aceptar ser el rostro del cine argentino. Y hasta bromea con la idea que muchos dan por cierta, diciendo que más bien, le gustaría ser el cuerpo, sobre todo por algunas partes.

‘Hay tantas películas que me resulta un tanto incómodo aceptar que yo sea el rostro del cine argentino, creo que hay muchos rostros que también han hecho un trabajo bárbaro y hay películas que afortunadamente hicieron un buen camino. Me produce un poco de halago por un lado y cierta incomodidad por el otro’.

Para Ricardo, es inevitable olvidar las etapas gloriosas del cine argentino, piensa que es injusto no reconocerlo; y aunque acepta no conocer mucho sobre el cine contemporáneo de su país, no está tan seguro de ser el rostro del cine argentino.

Sin embargo, cree en su rol como actor e identifica esa sobriedad y equilibrio que lo caracteriza, dentro de los roles de la estructura narrativa de una historia, que si bien es cierto, lo obliga a ser el instrumento de esta, también lo convierte, en el distribuidor del juego, en esa mirada que inconscientemente el espectador buscará para identificarse.

‘Mi obligación es tratar de encontrar esa economía y encontrar ese equilibrio para no ser estridente, no intentar sobresalir, porque la responsabilidad de trasladar una historia de principio a fin conlleva también esa cierta ‘generosidad’ de permitir que los demás se luzcan’

Tal vez sea ese, el encanto de Darín, esa soltura de ser el mismo, esa despreocupación de no creerse una monedita de oro, y sin embargo, caerle más que bien a todo al que se acerca a su trabajo.

‘Me gusta mucho más eso de la mirada, resume un poco lo que nos pasa generacionalmente, y yo he envejecido, he crecido con el cine y de alguna forma me resulta mucho más gratifcante y simpático verlo de esa forma’


El Darín de Campanella

La relación entre Ricardo Darín y el director argentino Juan José Campanella registra cuatro largometrajes: ‘El mismo amor, la misma lluvia’ (1999), ‘El hijo de la novia’ (2001), ‘Luna de Avellaneda’ (2004), ‘El Secreto de sus ojos’ (2009). El último, ganador del Oscar como ‘Mejor Película Extranjera’, trabajo que le valió una vez más, el reconocimiento inmediato a Ricardo Darín, como uno de los actores más importantes del cine latinoamericano.

‘Mi personaje dentro del ‘Secreto de sus ojos’ es un personaje protagónico en el sentido técnico del término, es decir, es un personaje que atraviesa la historia de principio a fin, tiene la obligación de llevar la historia, de trasladarla a distintas situaciones, incluso a través del tiempo’, explica Darín, sobre la interpretación que lo llevó a ganar el premio a Mejor Actor de la Academia Argentina del Cine.

Para Campanella y Darín, jugar con la idea del ‘actor fetiche’, siempre les ha resultado divertido, porque saben que es cierto. ‘Campanella ha decidido elegirme como la mirada, como su mirada. Me lo confesó una vez, él cuando escribe una historia, si tiene la posibilidad de verse dentro de ella, elige mi rol para indentificarse de esa forma (…) Yo hago de Campanella en las películas de Campanella’, comenta un Ricardo Darín, satisfecho y hasta cierto punto conmovido.

Sobre sus personajes

Para Ricardo Darín la verdadera estrella de una película es la historia, acepta que es dificil no repetirse en los personajes que le ha tocado interpretar, ‘ No quiero abusar de la audiencia y aceptar trabajos por aceptar’ afirma, es por eso que quizá, su forma de encarcar cada personaje que llega a sus manos, es más que todo intuitiva, en función a las necesidades de cada caso y especificamente en relación al diretor en cuestión.

Aún se considera un actor en vías de desarrollo, áquel chico que cuando empezó a trabajar hace diez años no tenía idea de lo que era el cine. Un Ricardo, del que sus padres no querían que se convirtiera en actor, el protagonista de su propia historia desde entonces, el que, él mismo confiesa, no tuvo una instrucción académica como le hubiera gustado.

‘La instrucción académica es muy importante, yo no tuve una instrucción académica seria, integré algunos talleres, incluso me he anotado en alguna escuela, pero nunca tuve demasiada suerte, porque tuve un problema de destiempos. Yo empecé a trabajar cuando era muy chico, entonces me ocurría que cuando me integraba a un taller con mis compañeros, yo ya era una especie de veterano a los quince años, porque hace diez años que trabajaba y ellos recién daban sus primeros pasos.’

El trabajo de Ricardo Darín, es como -parafraseando a Julio Cortázar-, el rostro que vemos en el espejo y que se parece a nuestra cara. Es también, esa manera de no hacer las cosas como hay que hacerlas.

Fotos: Juliane Angeles.

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